Con un paraguas inundado de lágrimas, un sol que solo brillaba en la parte oculta de la luna y unas estrellas que brillan solo para recordarle el brillo de sus ojos se encontraba aquel corazón destrozado por la ausencia de aquello a lo que mas había amado, sus sueños y metas en un cajón encadenados al tobillo de aquel amor que ahora se había alejado , su piel, su tacto y cada uno de esos te amo en su piel como tatuaje quedaron , muchos fueron los intentos por borrarlo más dicho amor muy profundo seguía calando.
Entre sueños recurrentes transcurría su vida en receso, sus días no eran más que tormento y sus noches el inicio de su desvelo, una taza de café una pluma y un lienzo desahogaban el dolor en el que se encontraba inmerso, llamarla no era lo correcto y mucho menos hacerse un papel en su vida de nuevo.
Lo correcto era alejarse de eso que tanto deseó y luego rompió, quizás no fue su intención pero muy herido ese corazón dejo, gritarle al cielo su lamento logró más su respuesta lo devasto: “nunca dejes caer un corazón que todo su amor te entrego, ahora llorar tu error es la ganancia de un perdedor que más allá de su ego nunca vio.