Desvelo, viejo amigo, vuelves a mí como quien quiere abrigo, una vez más teniendo libre albedrío sobre mi sueño frágil y ahora sin nido, afligido por tu deseo de protagonismo. Busca en otras almas cobijo te lo pido, pues ya mis tormentos se han quedado en el olvido, por qué haz tú de venir a sembrar de nuevo incertidumbre en mis sentidos, por qué osas quebrantar la tranquilidad de un alma sin permiso.
Amarte por muchos años he tenido sin embargo ahora soportarte no he querido y es que eres tu desvelo bendito el puñal para este corazón herido. Una cosa te pido viejo amigo si regresar a mi te es imperativo, se tan cruel como lo es el destino con los planes de un niño, desgárrame en pensamientos turbios y sombríos y rápidamente acaba con los restos de un ser ya perdido.